Coronilla de la Divina Misericordia
La Coronilla de la Divina Misericordia es una oración que Jesucristo enseñó a Faustina Kowalska para implorar la misericordia de Dios por nosotros y por el mundo entero. Se reza utilizando un rosario común. Puede rezarse en cualquier momento del día, aunque de manera especial a las 3:00 p.m., conocida como la Hora de la Misericordia, momento en que se recuerda la pasión y muerte del Señor.
Señal de la Santa Cruz
En el nombre del Padre,
y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Amén.
2. Oración inicial (opcional)
Expiraste, Jesús,
pero la fuente de vida brotó para las almas
y el océano de misericordia se abrió para el mundo entero.
Oh fuente de vida, insondable misericordia divina,
abraza al mundo entero y derrámate sobre nosotros.
3. Rezar un Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
Amén.
4. Rezar un Ave María
Dios te salve, María,
llena eres de gracia,
el Señor es contigo;
bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros pecadores
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
5. Rezar el Credo
Creo en Dios Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra…
En las cuentas grandes del rosario
Rezar:
Padre Eterno,
te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad
de tu amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.
En las cuentas pequeñas (10 veces)
Rezar:
Por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.
Repetir durante 5 decenas
Se repite la oración de la cuenta grande y las diez invocaciones en cada decena del rosario.
Oración final (3 veces)
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros
y del mundo entero.
Oración final
Oh Dios eterno,
en quien la misericordia es infinita
y el tesoro de compasión inagotable,
míranos con bondad
y aumenta en nosotros tu misericordia,
para que en momentos difíciles
no desesperemos ni nos desanimemos,
sino que con gran confianza
nos sometamos a tu santa voluntad,
que es amor y misericordia.
Amén.




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